Hoy estoy hiperactiva, el estudio me aburre, por el escaso tiempo que tengo hay veces que me estreso, pero ese sentimiento se desvanece conforme miro a la ventana y m pongo a divagar.
Y mi mente recrea una estación de tren, de la ciudad que he conocido en los últimos 3-4 días, donde fui a conocer en carne y hueso a quien ya conocía.
Ella en el anden y yo en el tren, con mi maleta roja al lado (no pude llevarme el macuto) y la sensación de no volver a verla más, aunque ella no lo reconozca creo que la he decepcionado. Espero que al volver a Madrid, todo siga como siempre.
Cierran las puertas, pero la sigo viendo decir adiós con una mano, ha sido increíble ser participe de su vida por unos días, conocer su gente, su familia…aunque realmente no nos une nada, más que una amistad diaria durante meses a bastantes kilómetros de distancia. Mis ojos se humedecen, con una sensación que ya conocí, que en su momento no supe definir, pero que ya no se me olvida.
Y me gustaría poder parar el tren ya en marcha para darle un abrazo (porque me habra costado darlo antes?)
Y una vez más mis temores se acrecientan, cuando me doy cuenta de que nada volvió a ser como antes, y eso que yo esperaba que fuese a más o que al menos continuara…segunda decepción de entrega.
La anterior fue la más dura, después de pasar unos días de vacaciones en la playa con los amigos, ella se quedaba con su familia… unos dias, yo en el autobús, ella en la carretera diciendo adiós con la mano, y esta vez ella también lloraba, solo íbamos a estar una semana sin vernos, pero ya nos estábamos echando de menos.
Volvió, pero algo había cambiado, a las pocas semanas me dejó, con razones que todavía no entiendo, (aunque ya no me importan) no acabó la cosa mal, pero las promesas de amistad, se taparon con mentiras…y a mi lo que más me duele es eso: la falta de verdad.
Con el tiempo, llego a pensar, que esa despedida en el autobús, fue como una revelación del daño que se iba a provocar, como la certeza desconocida e que toda la entrega, los momentos íntimos, las miradas, no volverían a ser tan intensas como en esos días. Sentía como si algo fuese a morir dentro de mi, y así fue, creo que sin saberlo, lo intuía.
Ahora, tengo miedo de volverme a ilusionar con alguien, porque con esas dos personas algo se rompió en ese momento. (Una casi en el acto, la otra semanas mas tarde) distintas personas, distintas relaciones (amistad-pareja), distintas situaciones distintas esperanzas…que se fueron truncando en el tiempo…y a mi dejándome sin nada.
Pero no sería yo si dejase escapar (por miedo a la decepcion)a alguien que me parece especial, no sería yo si no intento dar, lo que necesito dar. Y otra cosa no, pero no voy a dejar que nadie, me cambie ese aspecto.
Han sido mis primeras mujeres, una realmente, otra que “ojalá hubiese sido” esperemos que a la tercera sea la vencida.
(q toston no? Ahora a estudiar)
0 comentarios